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LA INTEROCEPCIÓN El sentido alarma

Hola, en el blog de hoy vamos a hablar sobre la interocepción, nuestro sentido interno.

Este sentido tiene los receptores en los órganos y en la piel (que no olvidemos, que también es un órgano), y éstos, mandan una señal al cerebro, en concreto al hipotálamo, que nos devuelve una información, de cómo se encuentra nuestro organismo.

Es el encargado de hacernos saber por ejemplo, cuándo tenemos hambre, o cuando estamos saciados, si quien le manda la información es el estómago; o de cuándo necesitamos ir al baño, si quien le manda la información es la vejiga.

En condiciones normales, este sentido está “dormido” (¡imaginaos sentir a cada momento cada célula de cada órgano!), y se activa como “una alarma” para avisarnos de alguna necesidad, como puede ser la sed, cuando desciende el porcentaje de agua que tenemos en nuestro organismo.

Cuando hay dificultades con el procesamiento sensorial, y estas señales no se procesan adecuadamente, podemos encontrarnos como ejemplo con niños que parece que nunca tienen sed, nunca piden agua, no pueden localizar y/o identificar un dolor de barriga… y esto deriva en dificultades a la hora de identificar sus emociones.

*Ejemplo: cuando tenemos miedo, los músculos se tensan, la respiración se acelera, el corazón late más rápido… todo ello asociado a la situación, nos hace reconocer en nosotros mismos, que tenemos miedo.

¿Qué ocurre cuándo no se produce esa correcta interpretación?

Influye negativamente en la autorregulación, al no poder dar solución a lo que le ocurre, porque no llega a interpretarlo.

Podemos encontrarnos con dos casos:

  1. Hipersensibilidad a la interocepción

Sienten exageradamente las sensaciones interoceptivas, y sus indicadores serían, por ejemplo:

– Van constantemente al baño porque no soportan sentir la vejiga

– Comen cada poco rato, o por el contrario, comen en muy pequeñas cantidades, porque tanto por vacío o por lleno, no soportan sentir el estómago.

    1. Hiposensibilidad a la interocepción

      Apenas procesan las señales interoceptivas, y sus indicadores serían, por ejemplo:

      – No notan cuando tienen la vejiga llena, por lo que suelen hacer pis encima, y el entrenamiento para ir al baño, suele costar más trabajo.

      – Apenas beben a lo largo del día, no muestran sensación de sed, debido a que no se procesa esa señal de alarma de la que hablábamos.

      Para entenderlo mejor, hago referencia a cuando hablamos del sentido del tacto, los niños con hipersensibilidad al tacto, referían como doloroso cierto tipos de texturas como etiquetas, o tan sólo una caricia, y por contra, los niños con hiposensibilidad, necesitan un tacto profundo para poder registrarlo.

 

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